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jueves, 1 de octubre de 2026

León XIV ¿Qué significa ser humano?

 


León XIV ¿Qué significa ser humano?

Octubre 2026

Pedro Aranda Astudillo   Fundador de la Corporación Gen

León XIV en su visita reciente a la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, La Ciencia y la Cultura, expuso sus tesis  de la significación humana.

La pregunta papal puede concitar variadas acepciones antropológicas. Desde la Grecia antigua sus letrados, filósofos desentrañaban la naturaleza humana y deberíamos en nuestro mundo de hoy “Re concientizarnos” del valor inalienable de ser humano. Urge hacerlo pues ya no sorprende cuán manipulados somos y las horrorosas tragedias bélicas… Estamos viviendo una “policriris”. Por ello parece inocuo preguntarnos qué sentido tenemos los “sapiens” hoy día. Hace años surgió una frase: “paren este mundo que me quiero bajar”.

La existencia de los derechos humanos reina en los desiertos. Por este mismo motivo nos resistimos a los diversos tsunamis nos arrastren a cualquier parte. El filósofo griego Protágoras (IV a.c) sentenciaba: “el hombre es la medida de todas las cosas”, en “la incivilización” actual: el dinero es la medida de todas las cosas”.

La UNESCO es la máxima institución donde se dirimen los saberes humanos. Ante ello el Papa León XIV presentó una visión tan aparentemente sencilla de su concepción humana, sin embargo, su hebra desata una riqueza profundamente cálida: “La persona humana es alguien concebida y nacida, por tanto ser humano significa en primer lugar, ser un hijo, ser una hija. (Creemos que esta consideración quizás  por sobriedad estilística no alude que estuvimos nueve meses en el albergue materno, aspecto que consideramos de mayor relevancia de calidez vital”).

Continúa el Pontífice: “Nadie eligió serlo. Nadie decidió cuándo y dónde nacer. No es meramente biológico, sino también ético. Como hijos somos todos hermanos, hermanas. Desde el principio nuestra humanidad es un don, una prueba, una promesa, una responsabilidad. Vínculo primordial, una comunión de vida que tiene su origen y su primer entorno educativo en la familia. Todos nacemos desnudos, y necesitados. Somos pobres por nacimiento, necesitados de todo aquello que nutre el cuerpo y el espíritu.

Al volvernos adultos corremos el riesgo de olvidarlo, los más necesitados son los que sufren las mayores consecuencias de este olvido. Olvidar las circunstancias de nuestro nacimiento oscurece la idea misma de la vida humana, porque separa la vida de la historia que todos compartimos. Esta vida ya no se entiende como un don sino como un producto: susceptible de explotación…”.  “las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente donde erigirse los baluartes de la paz”.

Seguimos el hermoso texto papal sin alteraciones y ahora al dialogar con su visión enriquecedora nos surge una observación: El cohabitar en la mente humana la guerra y la paz difícilmente puede darse. Para nuestra cultura belicista, de odiosidades, de soberbias más aun de poderosas, deberíamos hacer extensiva la antropología papal: “somos, existimos, nos movemos” desde el útero maternal. Valga decir, si toda nuestra corporalidad gestada en el hogar materno, nuestra formación educativa debe renacer en las valoraciones de nuestra corporalidad constitutiva.

El mal trato a nuestro cuerpo es la fuente de enfermedades, fuente de fratricidios, de esclavitudes. El misterio insondable reina en la interioridad de nuestro cuerpo, ni más menos es el mismo de las interconexiones

Paradójicamente San Pablo decía “Llevamos oro en manos de barro”. Pero también la arcilla es esplendorosa, se moldea a la creatividad de las ternuras de las manos.

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