Declaraciones a la Prensa: Planteamientos sobre la educación.

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Declaraciones a la Prensa: Planteamientos sobre la Educación.

Pedro Aranda Astudillo.

A propósito del lanzamiento de mi texto de autoayuda “Estudiar para despertar”, Orientaciones para aprender y emprenderse. Antofagasta, 30 de Julio 2009.

LA EDUCACION MUNICIPALIZADA DEBE SALIR A LA VANGUARDIA Y REASUMIR LO QUE LA CONSTITUCION POLITICA DEL ESTADO FUNDAMENTA POR UNA EDUCACIÓN QUE SE PROPONGA LA REAL FORMACIÓN INTEGRAL DE LAS PERSONAS. HOY PRACTICAMENTE LA EDUCACIÓN ESTÁ REGIDA, REDUCIDA, SESGADA Y POR ENDE ESENCIALMENTE DISTORSIONADA POR EL OBJETIVO QUE LOS ESTUDIANTES OBTENGAN EL MAYOR PUNTAJE EN EL SIMCE Y LA PSU.

NO SON POCOS LOS EDUCADORES QUE SUSCRIBIRÍAN LA SIGUIENTE DEFINICION:
“La educación ya no se define en relación a un contenido determinado que se trata de asimilar, sino que se concibe, en su verdad, como un proceso de la persona que, a través de la diversidad de sus experiencias aprende a expresarse, a comunicar, a interrogar al mundo y a llegar cada vez más a su plenitud humana”.

La Universidad Católica en conjunto con las Universidades de Santiago, de Concepción y Técnica de Federico Santa María han creado un nuevo sistema complementario de admisión que responden a los atributos metacognitivos que hacen a un alumno exitoso y que en otros países ya se aplica. Cabe señalar que los tests pilotos los han realizado desde hace dos años con algunos colegios de Santiago Sus cuestionarios tienden a medir la conciencia del aprendizaje, habilidades sociales y de proactividad. Los alumnos también deben reportar las actividades extracurriculares durante la enseñanza media. Los ensayos de estas pruebas consagran su factibilidad y en ellos la brecha socioeconómica se ha reducido en un 60%.

Si la educación vuelve a sus esencias, a su origen ético de formar personas podrá dar el gran salto cualitativo que tanto anhelamos. Los postulados de la UNESCO para la educación en el mundo son: aprender a conocer, aprender hacer, aprender a convivir con los demás y aprender a ser.

“EL PROBLEMA ES GLOBAL Y ES LOCAL”:
A. Einstein ya decía: “El problema moral de nuestro tiempo es la optimización de los medios con una confusión de fines”. (No en vano las personas se sienten postergadas por tal optimización, este desfase valórico como otros, genera un clima de irritabilidad, de exasperación transversal).
Recientemente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer el Estudio Internacional de Enseñanza y Aprendizaje en el cual se consultó a profesores de 24 países sobre la convivencia escolar. El 60% de los docentes asegura que los estudiantes constantemente interrumpen la clase, un 40% afirman que dicen groserías siempre, y el 35% de ellos ve cómo sus alumnos intimidan verbalmente a otros compañeros con frecuencia. En Inglaterra se optó llevar a los padres a la Corte para comprometerlos a brindarles el apoyo necesario a sus hijos que incurren en conductas antisociales.

Las autoridades educacionales dicen que un profesor evaluado como excelente, destacado no garantiza que sus alumnos aprendan con él. No basta ser erudito si no sabe enseñar lo que sabe. Pese a ello existe la obsesión que el profesor ya debe tener un magíster. Parte del marketing de colegios, universidades es cuántos magisteres y doctorados tienen. Es obvio que el conocimiento ha evolucionado las condiciones de vida y la hace cada vez más “confortable”, pero no está en su poder hacer de los humanos una existencia de convivencia acorde a la armonía general que reina en toda la naturaleza.

Si pudiésemos enfocarnos y consensuar básicamente qué se requiere para que una persona aprenda bien, para que un profesor enseñe bien, tendríamos la mitad de los problemas solucionados. Y, de paso reingienaríamos el asignaturismo sofocante.

Constantemente nos informamos de personas que han llegado a los más altos pedestales sea por sus conocimientos y/o por sus habilidades, y, abruptamente muestran sus grandes vacíos al interior de sí mismos. ¿Qué faltó en sus procesos de formación humana?: Si bien las raíces dicen por qué los árboles son lo que son, sin embargo cabe la posibilidad en los humanos de complementarse desarrollando sus capacidades de reflexión, de interiorización, de conectarse con la sabiduría que entraña la creación. La cultura occidental debería asumir una dosis importante de la oriental. El celular, el internet nos pone en contacto con cualquier parte del mundo, pero también la inteligencia de nuestra conciencia descubre las respuestas que buscamos más íntimamente en nuestra vida.

No sé por qué no nos hemos rendido a la evidencia que los niños, los adolescentes aprenden más de un 100 % en sus academias, en ellas se da una riqueza infinita de enseñanza y aprendizaje. No son pocos los ejemplos de pequeños grupos de estudiantes que han logrado salir al extranjero y que han obtenido importantes reconocimientos por sus experiencias, sus investigaciones. Las academias sustentan la validez de una pedagogía fecunda y que a su vez no puede ser más práctica.

Dentro de la sociedad civil sólo la educación tiene la encomiable y sagrada misión de convertir individuos en personas, de darle sustentabilidad a la existencia humana y a nuestro planeta. Si hoy nuestra sociedad se ensombrece con densas nubes, y, tenemos un planeta llagado de contaminaciones es precisamente porque equivocamos el camino de ser personas.

Los estudiantes de hoy, pese a las adversidades que deben enfrentar, les es ineludible rescatar sus capacidades de aprender a ser responsables, de aprender a pararse por sí mismo, de darse cuenta si aprende o no aprende (independiente de las notas que obtenga), de aprender de sus errores – que son fuente de aprendizajes – de ser responsables de sus comportamientos. Todo conlleve a enseñarle a pescar, no a darle el pescado. Se ve que en una cantidad importante de jóvenes sus padres han abdicado su responsabilidad para que sus hijos sean responsables. Y los colegios ejerciten en los estudiantes “hacerse cargo” de su propio aprendizaje.

La mentalidad de “Fórmula uno”: premiar a los más rápidos o “ágiles”. Se enfatiza que hay que ser breve y preciso, vale decir eficiente. Ser competitivo es una exigencia imperante. Este es un cáncer para el espíritu de la educación que es precisamente lo contrario. Madurar, procesar, asimilar, comprender, aprender en colaboración, aprender del diálogo, aprender a descubrir las sinergias. Es inconcebible que se den sólo algunos días para leerse un libro y evacuarlo en una disertación o en una evaluación. Robotizar el aprendizaje va contra la naturaleza de todo proceso de maduración que requiere el ser humano. El cerebro, que ha creado la computadora, no es computadora. La agresividad en todos los ámbitos está llegando demasiado lejos pues la presión, el acoso por los resultados provoca los multiformes ahoguíos emocionales.

Si las atenciones de los servicios públicos, comerciales, empresariales buscan una mayor personalización y fomentar las diferenciaciones, ¿la educación “per se” no debería ser cada vez más personalizante y asumir las diferenciaciones?.

Valga recordar lo siguiente: el mundo exterior niega la subjetividad interior. Los cambios son externos, las transformaciones provienen desde adentro. Nada hay afuera que no pueda ser transformado desde adentro. Una cosa es el cambio de actitudes las cuales duran poco. Otra es los cambios de paradigmas que se sustentan en el tiempo. El mundo externo pertenece a los demás, el interior me pertenece. Por lo tanto, paradójicamente “LA SALIDA ESTÁ HACIA ADENTRO”. ADENTRARSE ES RECREARSE. “LA META NO EXISTE, EL CAMINO Y LA META SON LO MISMO, POR TANTO DAR CADA PASO PLENAMENTE”

La ley universal es: el cosmos es unidad y nosotros en unión con el cosmos. Este principio es un eje orientador medular para educarnos hacia la plenitud humana.

Mi propuesta del libro texto “Estudiar para despertar”. “Orientaciones para emprender y emprenderse” precisamente ofrece paradigmas y sencillas metodologías que nos conduzcan a ser personas que vivan comprometidamente con su aprendizaje, y sobre todo aprendan a descubrir la verdad, el bien y la belleza en sí mismas, en la naturaleza, en la sociedad.

Pedro Aranda Astudillo


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DE LAS ENTRAÑAS A LA LUZ


Pedro Aranda Astudillo
22 de Junio 2009.
ENSAYO: VERSO Y REVERSO
ENTRE LO HUMANO Y LA NATURA.

DE LAS ENTRAÑAS A LA LUZ

LA CASA QUE HABITAMOS:

Las bellezas más sorprendentes del mar se deslizan en sus profundidades, y, sus bondades circundan la tierra. Su hermana, sí la tierra, también en sus honduras amasa la vida nutriente, y, hogareña la nuestra. El sol llama a todos a despertar y su luna a soñar con su música de estrellas.
Esta natura es un brindis que se brinda a los cuatro vientos:
Se prodiga de ternuras en flores y frutos,
Seduce a mirar más allá con los ojos de las águilas, de las abejas,
Se recrea en las danzas de relaciones, transforma desde dentro. ¿No es inimaginable que un gusano de seda se oruge para ser mariposa?, ¿que los desechos los transforme en aromas?.
Su perfección reina al interior de las células, en la armonía de los cuerpos como las rondas de los planetas.
Nada existe sin sus complementos, aún en sus “contrarios”. Así es el orbe oxigenado por la energía creadora, tejido fibra a fibra por milenios de milenios. La sabiduría indígena profesa que del matrimonio cielo y tierra nace todo lo que vemos superando infinitamente nuestra fantasía. Sentir este concierto abre los poros del alma y la sed descubre sus manantiales.
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Entre este paraíso de la natura y el de los humanos, siento una brecha dramática.

¿SOMOS HABITANTES INGRATOS?.

Atrae buscar el “eslabón perdido” pero, ¿no es más urgente, imperioso preguntarnos cómo y por qué cortamos nuestro cordón esencial con la savia de la creación?.
Preguntemos desde nuestro aquí y ahora para nuestro aquí y ahora: ¿Por qué se nos fuga el sentido de vivir mientras trajinamos por la vida?. Quien sabe del insoslayable vacío de no saber de su padre, de su madre, sabrá también del gozo de encontrarlos. De la misma forma nuestra especie humana podría volver la mirada hacia su tronco original. Beber de los orígenes, del origen es beber agua fresca y ¡cómo lo canta todo nuestro cuerpo!. Reencontrarse con nuestras fuentes es reencontrarse consigo mismo. Es como erguirse con la fuerza de las raíces de los álamos.
Discurrir sobre nuestras fuentes o intuirlas es prender nuestras linternas internas.
Pregona la astronomía que el universo tuvo un inicio explosivo incomensurable de cuyo vientre incandescente proliferaron las galaxias. Vientre, urdido en ese mágico silencio del Espíritu. Esta entrada a la escena de los espacios siderales anuncia: para crear, expandirse hay que bullir por dentro. Este ayer cósmico es presente de los presentes: lo reeditan las semillas, cada corazón, cada pulmón, las esporas seculares, las moléculas y nosotros que también venimos a desplegar nuestro espíritu en la tierra. El más levísimo pálpito es una ronda entre inspirar y espirar.
Pero, cual Narciso nos embelesamos con nuestras creaciones, con nuestros ídolos que producimos, y, dejamos de sentir que “somos más grande que lo que hacemos”. Nos


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sentimos poderosos, invulnerables por un transatlántico, por un transbordador espacial. Nuestras obras y los recursos nos hipnotizan. Este desquicio desequilibra la filiación entre los humanos y su habitación terrenal. Este trastorno se agiganta en las llagas que provocamos a nuestra tierra, los glaciares cual hojas otoñales se van desprendiendo de sus templos, los humanos también se deshojan de sus pulsiones más íntimas, y, las vidas que se marchitan antes de morir. Infinitos ojos sudorosos, fatigados hollan sus pies por una llegada de paz, de recrearse. ¡Cruel espejismo! pues el hogar es nuestro corazón, es éste el hogar fundante de todo hogar. Hermosamente lo dice un indio quechua: “Somos peces de mares profundos, si salimos a la superficie reventamos”; lo dijo Jesús: “vosotros no sois de este mundo”, y, el sabio C. Jung: “quién ve hacia fuera, sueña, quién ve hacia adentro, despierta”.
Buscamos extraterrestres, enviamos sondas hacia el universo: ¿hay alguien por alli?, no importa a cuantos años luz estén. Ellos nos podrían soplar de dónde viene todo esto. Quizás estarían más cerca de los orígenes o serían más lúcidos que nosotros, nos imaginamos que no serían depredadores de su propia especie. Son suposiciones que nos enternecen pero, ¿puede ser más perplejante que aún no nos demos cuenta que los extraterrestres somos nosotros mismos?.
Cuando nacimos, la tierra nos antecedía en millones de años. Sólo breves huéspedes de ella somos, y, más aún lo sella el decisivo ritual de nuestro cuerpo: “hasta aquí no más te acompaño”. Sin embargo nuestro cuerpo, no sólo nos transporta por un tiempo, es la mar de nuestros sentimientos con su siempre horizonte seductor.

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Cuando nos sentimos profundamente felices expresamos: “esta felicidad me desborda que no quepo en mí mismo”, hasta las estrellas las sentimos próximas, quedamos como fuera de nosotros mismos – extasiados – anonadados, vertidos como ríos al mar, o como los abrazos que fusionan. Cuando nos permitimos bajar al sótano más profundo de nosotros mismos se nos asoma la evidencia de aquello “que no sólo pan vive el hombre”. Sin embargo, también nos sobrecogen las ovaciones de las multitudes y de aquellas que se huracanan por las injusticias. Desde nuestras finitudes oteamos lo infinito. Heredamos el espíritu en nuestros huesos: comprender, intuir pertenece al espíritu, mas juntar las letras y leerlas pertenece a las conexiones neuronales; darse pertenece al espíritu, dar pertenece a la energía misma; amar pertenece al espíritu, las atracciones a las asombrosas leyes físico químicas.
Estos oleajes nos recogen nuevamente al centro original: Aquella condensación no sólo fue su despliegue de energía sino al enjambre cósmico de coordinaciones de coordinaciones. Cuando absortos admiramos nuestro propio sistema solar con sus ejes invisibles ¿no nos susurra el sentimiento anonadante, del misterio sin límites que llamamos amor pues todo aparece como una difusión de sí mismo. La vida fluyendo de sí misma. Esta corriente circula por todos los intersticios del cuerpo de la tierra. No, no es una ilusión, sí es una desilusión que, los humanos al revés del ritmo vital, vivamos para nosotros mismos, la vida se nos va en satisfacer más y más nuestras necesidades. Entre los humanos del campo y de las grandes ciudades la diferencia es abismal. En el campo las necesidades humanas se armonizan con las necesidades de la tierra, en las ciudades las necesidades sólo se fermentan pues el oro es mudo.

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La vida, todo regaza hasta que madure. Entraña apegos y desapegos, calor y tiempo, intimidad y espacio, asimila sin cesar. ¿Existe una ebullición más enloquecedora y silenciosa a la vez que las fecundidades de la vida?. La vida se elonga amamantándose a sí misma y se enriquece en sus diversidades a donde vayan los ojos. Cada órgano afina sus filigranas para el concierto universal. Zambullirse en sus pulsaciones es otro renacer. Pero, mientras la vida crea sus propios tiempos pues sabe cuando todo llega a su cenit de evolución, los humanos al descubrir las llaves computacionales ingresan al majestuoso reino virtual. En un clic le parece todo accesible. Ya no es necesario reflexionar, caminar, subir, palpar, aprender experimentando.
Tan fascinante es superar las barreras del tiempo que los humanos también le inyectan a la vida sus ansiedades para acelerar, alterar sus procesos, clonar las especies. Salvo las estaciones del año escapan a su dominio, aunque no dejan de creer que por madrugar amanece más temprano.
La entronización de un mundo vertiginoso “sin querer queriendo” ¿no estaría robotizando a los humanos?. Un humano robotizado sería el ideal para el desarrollo, el progreso que se propugna: carecería de subjetividad o la eclipsaría, su éxito será desempeñarse a la perfección en el engranaje productivo, tener el máximo rendimiento al menor costo. Casi no existirían problemas de salud, ¿la muerte? equivale a todo instrumento que cumple con su “vida útil”. Claro está que la transición para esta utopía cibernética, los humanos tendrán que sufrir alteraciones y necesitarán farmacias a cada esquina, tendrán que tener diversas adicciones que sustituyan a los sentimientos que emanan de la subjetividad, más transportes a velocidades supremas, habituarse ya a las comidas rápidas, a los contactos electrónicos, informaciones rápidas. Algunos países europeos que vienen de vuelta de aquella utopía están reinventando lo que ellos llaman la cultura del “slow”, están descubriendo que el rendimiento es mayor con una ponderada lentitud, desacelerarnos. O sea existen alternativas reales de revertir lo que ya parece, casi irreversible.
Recientemente el Sr. Miguel D Escoto, Presidente de las Naciones Unidas en su exposición inaugural para el encuentro de las naciones a dar pasos trascendentales hacia la superación de la crisis mundial, el Sr. Escoto desarrolló planteamientos iluminadores por una ética acorde al buen vivir de la humanidad. De su exposición me he atrevido a extraer dos de sus párrafos: “A raíz de nuestro excesivo consumo y despilfarro, la tierra ha ultrapsado ya en 40 % su capacidad de reposición de sus bienes y servicios que generosamente nos ofrece”. Es un dato flagrante y concluyente que nos llevó al abuso profundo de nuestra madre tierra. Esta información, más que un dato estadístico, evidencia que los humanos vivimos en función de los intereses productivos con total ignorancia o inconciencia de sus consecuencias. Las crisis que le ocasionamos al planeta y a nosotros mismos ¿no nos obligan categóricamente a cambiar nuestros paradigmas de un desarrollo que nos arrolla?. El Sr. D Escoto en uno de sus acápites científicos, y, no menos poéticamente analógico, expresa: “Como todos venimos del corazón de las grandes estrellas rojas en las cuales se forjaron los elementos que nos constituyeron, está claro que nosotros nacimos para brillar y no para sufrir”. En la cultura teísta bien podría converger que “la gloria del Creador es la gloria de su criatura y la gloria de su criatura es la gloria de su Creador”. Creyentes y no creyentes somos todos pasajeros de la misma nave y cada uno está dotado de una dignidad inviolabe que


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cimenta los derechos humanos. La sociedad es sociedad en la medida que nos sirvamos unos a otros, pues servirnos unos de otro reproduciría aquel ícono de la Torre de Babel.
Federico Nietzshe decía: “es preciso mitigar la sed de vuestra verdad pues morir de sed en el mar sería espantoso”. ¿No nos estamos muriendo ya en el mar del consumo?. Restaurar la visión de una civilización del amor, bien podría parecer a una evocación religiosa, mística, a una filosofía ecologista y, por tanto a un paradigma como cualquier otro. Pero, son los porfiados hechos de inequidades, de los desequilibrios que perentoriamente obligan una ética coherente y consistente con la vida misma.
“No hay peor ciego que el quiere no ver”. La película del Titanic nos muestra que mientras su base se anegaba, arriba estaban los pasajeros disfrutando de sus fiestas. Demasiado tarde será esperar que “el agua nos llegue al cuello” o que nos venga una hecatombe y después del día “D” reempezar. Pero, hace 2009 años hubo un “llamado de paz a los hombres de buena voluntad” pues serían bastante menos quienes se negasen a ser personas de buena voluntad. Con ellos podría darse la reconciliación con su madre natura y también la reconciliación consigo mismo. “El corazón de la paz se evidencia en la paz del corazón”.
La ciencia, la tecnología, la economía dependen de la conciencia humana, la conciencia humana depende de recentrarse con sus ejes originales, de su vientre a la luz.

Pedro Aranda Astudillo
Antofagasta – Chile
pj.aranda@gmail.com
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VID Y VIDA



Pedro Aranda A

Las palabras, como las semillas en la tierra, brotan para expresar las vivencias que nos fecundan. Todas ellas saben de sus raíces y, en el concierto de relaciones unas se polinizan con otras cual vid y vida.
Recientemente celebramos la mágica cosecha de uvas en nuestro pleno desierto. Regadas con aguas que vienen entubadas de centenares de kilómetros desde las fuentes altiplánicas. Nuestras parras son hijas recias de hilos de aguas, dulces de sol y de amorosos cuidados. Ellas proclaman que la vida trasciende nuestros cánones, es irresistible, que la vida en el mar como la del desierto son para despertar y descubrir en ellos sus horizontes insospechados, más aún hoy, cuando las crisis nos asedian por doquier, y los futuros se obscurecen.
En la vid se asoma la alegría del vivir, de transportarnos en camaradería, de solemnizar instancias, de vaticinarnos en sus arrugas cómo se densa el dulzor de vida… La vid recibe el superlativo privilegio de ser elegida por Cristo para identificar su sangre con su zumo.
Vid y vida se funden en salud, la vida llama a palpitar, a sentir su entorno y recrearlo, su esencia es empatizar. La vida titila entre noctilucas y luciérnagas pero, se fecunda en infinita diversidad. También se descansa, se recoge en sus ocasos, y, cuando parece desaparecer es para renacer. Lo saben muy bien las parras en sus podas como los seres humanos que descubren sus plenitudes cuando se van despojando de sus atuendos, de sus posesiones.
Nuestra experiencia como Corporación Gen es tan ardua como la del minero. Veneramos la tierra porque nacemos de ella, vivimos de ella y volveremos al silencio de sus raíces y sales. Gen llama a quién quiera a emprender el camino de volver a casa. A la tierra que nos aterriza, a madurar desde dentro, a convivir con frutos y flores, rosas y espinas, entre vientos y napas, y, la compleja diversidad humana. Vid y vida nos sonríen de salud !. Súmese a nuestras gracias… .

Marzo 2009

CALIDAD DE VIDA Y DESARROLLO SUSTENTABLE


CURSO TALLER PEDRO ARANDA ASTUDILLO
pj.aranda@gmail.com

CALIDAD DE VIDA Y DESARROLLO SUSTENTABLE

INTRODUCCION:

El desarrollo científico tecnológico nos ha proporcionado múltiples beneficios en todos los aspectos de la vida. Pero, esta moneda nos muestra en su reverso desafíos inevitables como también serias amenazas para la propia sustentabilidad del desarrollo. Ya nada, ni nadie puede sentirse invulnerable. Las empresas, las instituciones, los sistemas educacionales están asumiendo un sentido de responsabilidad social para abordar el mundo de las personas como sostenedoras del desarrollo. Una máquina, una organización podrá ser muy poderosa pero, ya es obvio que dependerá de quién la conduzca.
Este curso taller aborda esta situación para que las personas no sólo vean que “la vida es cada vez más compleja, más exigente, más complicada” sino por el mismo motivo también adquieran una mayor comprensión de las luces y sombras de nuestras condicionantes de vida. Este curso taller proporciona a las personas “herramientas”, orientaciones teóricas y prácticas que les contribuirán a despejar sus caminos para una realización más armónica y con su entorno.
Por lo tanto las empresas, las instituciones, los sistemas educacionales y las personas de todo nivel hemos de desarrollar un profundo sentido de responsabilidad social en aras a privilegiar la calidad de vida para que todo trabajo humano sea de mayor garantía para la sustentabilidad del desarrollo.

OBJETIVOS GENERALES:

Que las personas adquieran una mayor comprensión de la complejidad, de los costos para la calidad de vida que involucran las dinámicas del desarrollo imperante.
Que las personas adopten una visión reflexiva y creativa para sobreponerse a las vulnerabilidades que implica el ritmo actual de vida.



OBJETIVOS ESPECIFICOS:

Que cada persona tenga la oportunidad de expresarse, de retroalimentarse de cómo ve y vive su mundo, su entorno.
Que las personas detecten con mayor claridad las fortalezas, oportunidades, amenazas y falencias en lo personal, familiar, social, laboral, educacional - hijos.
Que las personas en un diálogo respetuoso desarrollen su visión de descubrir alternativas de calidad de vida.
Que las personas cultiven su capacidad de “ponerse en el lugar en otro” y enriquezcan su propia personalidad.
Que las personas desarrollen su sensibilidad con el medio ambiente.
Que las personas redescubran su condición de ser parte de la naturaleza la cual le reporta uno de los sentimientos más gratificantes.

CONTENIDOS TEMATICOS:

1.- Taller: Percepción individual y grupal de cómo experimentamos nuestro mundo en sus diversas dimensiones.
2.- El comportamiento humano o conductas que provienen de las percepciones, los paradigmas, patrones culturales.
3.- Taller: experiencia reflexiva de sentirse como individuo, como persona.
4.- Cualidades de ser persona, los bloqueos a sus potencialidades.
5.- Características del crecimiento, características del desarrollo.
6.- Cuando nos comunicamos, cuando informamos, cuando educamos, cuando instruimos.
7.- Taller: la competencia – la cooperación – la solidaridad.
8.- Los predicamentos de una cultura ecológica.
9.- La sociedad como usufructo y como bien común
10.- Taller de retroalimentación para el desarrollo personal – de equipo y de compromiso en los ámbitos que nos desempeñamos.




Medios de realización del curso taller:

Metodología:
Las sesiones serán expositivas, dialogadas, talleres grupales. Según la disponibilidad las sesiones serán de dos a tres horas.
Duración: 20 horas
Requisito: interés de participar.
Cantidad: de 20 a 40 personas.
Materiales: lugar que permita el trabajo grupal. Data show. Pizarra. Carpetas con el programa y hojas para tomar apuntes.
Recomendación: se realicen seguimientos mensuales al menos en dos ocasiones para la retroalimentación.

“AL RESCATE DE LO ETICO EN LA EDUCACION”.


Pedro Aranda Astudillo pj.aranda@gmail.com
Participación para la convocatoria sobre educación por el Sr. Director del Mercurio de Antofagasta. 8/8/2008.

“AL RESCATE DE LO ETICO EN LA EDUCACION”.

Un proverbio africano dice: “hace falta toda una aldea para criar a un niño”. La educación es una tarea de convergencia social para fomentar el desarrollo de las personas pero, a su vez, es una tarea profundamente de responsabilidad personal. La globalización nos ha convertido en una aldea. Aldea que se caldea: La crisis financiera de EEUU llegó al rojo y desequilibró la economía mundial; el encarecimiento de los alimentos; los precios del petróleo; los cambios climáticos, sociopolíticos, y, se avizoran las carencias de agua potable. ¿Autoapocalipsis de la humanidad?. Es extraordinariamente sugerente que destacados economistas al analizar las causas más de fondo de las crisis financieras lo atribuyan: a la arrogancia, la avaricia e incompetencia, que la economía debe estar asentada en un “código de conductas éticas”…

Es imposible no respirar estos aires tan intoxicados. La ansiada calidad de vida se socava con el stress, las depresiones, la agresividad por doquier, la vida vertiginosa, los agotamientos soterrados por las brechas entre las aspiraciones exacerbadas y las realidades. Tales brechas generan desmotivaciones que se extienden a los campos educacionales como a los laborales. Es así cómo las evasiones son múltiples y diversas, y las responsabilidades se endosan. Sentimos que los valores, la ética emigraron, siendo los resortes fundamentales por los cuales las personas recuperan su sitial original.

Descentrados de nuestros ejes, consecuencialmente la educación se sume en profundas incongruencias que rayan en la pérdida del sentido común. Se pregona que vivimos la era del poder del conocimiento, de la información pero, su dinámica ya es una perpetua renovación, y ¡ vaya paradoja, cómo nos pena la obsolescencia !. Sin embargo, su encandilante poder es opacado por una sociedad más incierta, deshumanizante, más individualista y sobre todo las dolorosas grietas patológicas entre las inteligencias: racional, emocional, espiritual. ¿Hacia donde vamos? nos preguntan la tierra y los niños. Acotaba A. Einstein que nuestro mayor problema es que nos abocamos al perfeccionamiento de los medios pero, con una confusión de fines. La educación es el único espacio donde la conciencia puede asumir aquella proclama poética y épica de Píndaro: aprender a “Llegar a ser el que soy”. Labrar para una sociedad de personas y no de lobos.

El sistema escolar ha atrofiado la finalidad de la educación, pues lo direccionó a los logros cognitivos medidos por el SIMCE, por la PSU. Instancias cuestionadas en su fondo y forma, por ser ya una sola vara para realidades tan diversas, y, “rankear” los establecimientos educacionales por sus resultados. Esta corriente está desembocando en que los colegios sean eficientes industrias cuyos productos salgan con los mejores puntajes para un alto desempeño en el mundo laboral, profesional.

La educación, en su punto de partida y de llegada, en su sentido primordial ¿no es izar la dignidad de cada persona, de todos sus actores?. Su dignidad radica por su conciencia pensante, capaz de transformar su mundo desde su interioridad. Es lo interior lo que cambia a lo exterior. La dignidad se retroalimenta en una convivencia de prójimos, cómo nos hacemos más humanos entre unos y otros. La dignidad humana se enaltece en su dimensión espiritual, trascendente. Entonces, un sistema educativo debe nutrir las raíces de la persona desarrollando su capacidad de pensar, reflexionar más que memorizar; desarrollar las habilidades para una convivencia cooperativa más que competir; fomentar la creatividad y por ende la riqueza de la diversidad; infundir el amor por la verdad en sí misma, por el bien en sí gratificante, por la belleza en sí recreadora de los sentidos; que la satisfacción de ser responsable es impagable y está por encima de los premios y castigos; que leer no es juntar las letras sino asomarse y comprender otros mundos, este leer enriquece mi lenguaje para una mayor sintonía de comunicación; que el reconocimiento de los errores también es fuente de aprendizajes fecundos, que autoevaluarse es protagonizar el propio aprendizaje; que las metas y resultados se fraguan, se maduran en los procesos, en el paso a paso como lo sienten los alpinistas. ¿Es una utopía?.

Las experiencias de las academias escolares avalan que este arco iris de valores son visibles. Las academias entrañan una fuente pedagógica riquísima que debería ser practicada en las aulas, incorporadas y no paralelas del curriculum. Para un curriculum oxigenante, no asfixiante. La persona cuando se siente llamada a ser más persona responde a su vocación de descubrir y descubrirse. Educadores, educandos, padres y el Estado ¿cómo no van a sumarse ante este sagrado Bien Común?. La coherencia y consistencia de un Estado promotor, para esta misión de formar personas sin distinción, garantizará la sustentabilidad de su desarrollo permanente, recompensará con creces sus inversiones. Educar con valores coherentes a la naturaleza humana vendría a sellar la nueva alianza entre los hombres y con su planeta,

¿ AGRESIVIDAD ESCOLAR ?



Es hora de hacer un “intermedio” o una tregua para vernos las caras con las manos desarmadas. Primeramente reflexionemos y conversemos sobre la atmósfera que respiramos. Según el smog social que tengamos fijémonos en nuestras propias conductas.
¿Por qué la agresividad, el stress, la vida agitada han invadido los climas sociales?.
¿El progreso sin respeto, no es un retroceso?.
Sentir el gozo de vivir y de caminar es imposible si nos pisamos los pies unos a otros, aunque la costumbre nos hace creer lo contrario.
¿Nos damos cuenta que, “el no tengo tiempo” es precisamente para aquello que nuestro espíritu más necesita?.
La felicidad como el amor son gratuitos pero, todo nos lleva a comprarlos. (En la fantasía de este reverso están las dolorosas deudas).
¿Sentimos que el desarrollo también arrolla, que el consumo también nos consume?.
La madriguera, la ruca, el hogar son nuestra intimidad, pero en el corazón de cada uno residen los ímpetus de la vida, de recrear mi mundo. “La salida entonces, es desde el corazón”. Conectémonos desde él. El corazón es convergente, la mente es divergente y el Internet es virtual.

¿CÓMO RETOMAR EL EJE EDUCATIVO?:
Las tierras maternales conducen a sus semillas a ser en plenitud. De ellas brota la tarea de educar: que cada persona expanda sus potencialidades. La mayor violencia es agredir la tierra, como también ignorar la diversidad de las personas, convertirlas en objetos para el servicio de cualquier sistema.
Mientras más usemos el premio y el castigo más se tensionan las relaciones humanas y más se adultera la finalidad de educarse. Estudiemos para despertar en verdad, bien y belleza. Valores que nos propulsan más allá de las calificaciones, compensaciones, manipulaciones. (Las academias son un fiel reflejo que es posible).
“El amarse a sí mismo para amar en la vida” es una semilla que se abona en el hogar, en el colegio. Sin estos abonos los frutos son muy amargos. (Pero, también existen desiertos floridos).
Las promesas incumplidas son el combustible para el fuego de las expectativas, más aún en niños y jóvenes que presienten futuros tan desafiantes. Las frustraciones se refugian en evasiones, agresiones, o en las más diversas adicciones.
Enseñar y aprender a redescubrir la profunda satisfacción que nos reporta la actitud de ser responsable consigo mismo y mis compromisos. “Echarle siempre la culpa al empedrado” atrofia nuestra autoestima.
La voluntad de superarse implica subir yo un escalón; sin embargo la ansiedad es querer llegar arriba sin subir. Superarse es una forma de amarse, “multiplicar sus talentos”.
Nacimos para comunicarnos, para nutrirnos del intercambio de experiencias, de pensamientos, de las vivencias espirituales. Educarnos es la acción humana más propicia para convalidarnos cómo aprendo de ti y cómo aprendes de mí: “De ti aprendí, a ti te di, juntos compartimos, de esto vivimos”.
¿Por qué es más fácil salir a la calle a luchar por los principios que vivirlos día a día?. Salimos a la calle a gritar por la justicia, llegamos a nuestras casas, a nuestros trabajos y no hemos sido justos, no hemos escuchado a nuestros familiares, a nuestros compañeros.


16 de Agosto, 2008
Pedro Aranda Astudillo
pj.aranda@gmail.com

Exposición para el Seminario de energías no convencionales.



Exposición para el Seminario de energías no convencionales.
29 de Julio 2008.
Comisión Regional de energía – Gobierno Regional – Corporación Gen.

Pedro Aranda Astudillo. pj.aranda@gmail.com

INTRODUCCIÓN:

Primeramente debo dirigirme a Ud. como Presidente de la Corporación Gen. Para no dilatarme de lo que es Gen, amablemente los invito a visitar nuestra página: http://www.corgen.cl/ . Agradecemos al Sr. Intendente Don Cristian Rodríguez nos haya acogido la propuesta que formulamos en nuestra vendimia el 30 de marzo para realizar una convocatoria donde se compartiera con la comunidad regional sobre el uso doméstico de la energía solar.

Vivimos una perplejante paradoja: En Santiago ya tres municipios están implementando incluso luminarias de calles con energía solar. En la Capital el sol no se muestra todos los días como en esta región. Sin embargo, aquí no vemos tal interés. Quizás nos acostumbramos a tener esta mancha amarilla que nos puede producir cáncer a la piel, mientras otros ven en esa mancha amarilla al propio sol que nos puede cubrir de energías inagotablemente. (El pez se da cuenta del agua sólo fuera de ella).
La Corporación Gen predicando en el desierto, desde el desierto, desde su micro oasis que hemos creado en el transcurso de estos 23 últimos años, interpelamos a crear instancias, a fomentar el uso de la energía solar no sólo porque ya la coyuntura global lo plantea ardorosamente, sino también por una sensibilidad ética de pensar en los sectores de menores recursos para contribuirles a disminuir sus costos por el uso del gas y electricidad.

Reciba cada uno de uds nuestra cordial invitación a visitarnos en la ex estación Uribe, a compartir una visión diferente de la vida, a hacer vida con la vida, a forjar otro mundo valórico posible, a “crear santuarios para la imaginación social”, a abrir horizontes para sus hijos y a los hijos de sus hijos que deberán asumir un mundo más complejo que les estamos dejando.
Esperamos tener la colaboración de uds en emprender proyectos de capacitación poblacionales para adoptar esta tecnología solar que, ya más temprano que tarde será parte de nuestro habitat.

Esta región se ha ameritado ser la capital minera, y por ende seductora de capitales ¿no podríamos ameritarnos en ser la capital en investigación, de innovación, de aplicaciones de la energía solar?.
Y, como la mejor palabra es la que se hace, esperamos que este sábado próximo nos volvamos a reunirnos en Gen para aterrizar las ideas, las inquietudes que surjan hoy aquí.

EXPOSICIÓN:

Dado a que el Programa debió ser alterado, me ceñiré en estos breves minutos a presentar sólo algunos aspectos motivacionales para una visión ecológica – holística de la vida. Los recursos renovables también requieren de mentes renovables.
Evidentemente que no es lo mismo vivir sumidos, hipnotizados por el sistema valórico imperante que, vivir concientes del smog sico social que respiramos el cual no es nada de amorfo porque tiene sus causas, sus paradigmas. Los cambios climáticos, el desgaste de los recursos tradicionales, nos golpearán implacablemente con sus consecuencias para obligarnos a cambiar nuestras costumbres. Encontré muy elocuente ver antes de ayer al Señor Ministro Secretario General de Gobierno transportándose a la Moneda en bicicleta para testimoniar sus virtudes sobre los autos.
Mi aporte personal “al aquí y ahora de nuestro habitat social” es compartir un seminario taller de “estrategias valóricas para un desarrollo sustentable personal, organizacional, y de País”. Es más que urgente reaprender a ver nuestro mundo, nuestra vida. Pero, ahora expondré sólo algunas pinceladas, que en estos minutos de atención, trataré de comunicarme más a sus sentimientos donde lo humano más se vivencia y se recupera. Los sentimientos son el lenguaje del alma y, el alma ¿no ondula también como la energía, no es tan polifacética como ella misma?.
Cuando nos referimos a la sinergia (unidad de energía) estamos reconociendo la existencia de las interconexiones fluidas físicas y emocionales de un grupo con sentido de equipo, de participación para el logro de un objetivo común. Esta sincronización de fuerzas y voluntades ha consagrado el dicho popular que la unión hace la fuerza. Ley que emana de la constitución del átomo: el cual es el elemento que por definición es indivisible, destruir su unidad intrínseca es ni más ni menos la explosión atómica. Esta ley igualmente impera al interior de cada célula, se destruye su unidad y muere; sus partes se separan, son “restos”, se corrompen. (La corrupción es precisamente la desintegración ya sea personal, social, organizacional. Se ha perdido el sentido de unidad).
Buda decía: “Todo lo que somos es el resultado de nuestros pensamientos”. Para Jesús: las raíces de nuestras acciones están ya en las intenciones. Los jueces no sólo analizan el cuerpo del delito sino también llegan a sus autores intelectuales. Sin embargo, en el ethos actual predomina lo fáctico, los hechos, los puntajes, los resultados, como se dice casi con frenesí “los datos duros” son determinantes. Estamos ante el imperio de lo pragmático. Lo dramático es ya convencernos que somos como vivimos, vale decir, que se termina pensando como se vive porque la corriente arrastra, arrolla. Por ej: en la mentalidad competitiva reinante se socava el sentido de sociedad, como que todos nos sentimos confrontacionales. En la decadencia del imperio romano se cantaba: “comamos y bebamos, consumamos que mañana moriremos”.
Juan Pablo II en la UNESCO desarrolló aquella afirmación de Aristóteles: “sólo en el ejercicio de la mente, del arte y la cultura el ser humano se reivindica como tal”. Atributos que sólo se fraguan en la capacidad de reflexión, en los océanos de la conciencia.

A. Einstein desentrañó el principio de la energía la cual es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado. Analógicamente podríamos deducir que la energía humana, para su máximo potencial está en la conciencia al cuadrado lo que correspondería a trascender sus condicionantes espacios temporales. ¿Utopía?.

Cuando contemplo las obras de los incas, de los mayas que nos son más próximos, me pregunto ¿cómo fusionaron las energías de sus espíritus con las energías del universo?. De verdad que más me nutren las preguntas que las respuestas. La emancipación de la conciencia la vemos en las obras de arte, en los actos humanos de dar la vida por amor, en la relación de la criatura con su Creador, en las experiencias límites, en suma en “el pensar lo más hondo para amar lo más vivo” que nos lleva a avizorar los valores de la verdad, del bien y de la belleza.

Valores que se manifiestan en los recursos naturales, que son universales y diría transuniversales. Si hoy con un clic me comunico con el otro lado del mundo, igual al zambuillirnos en nuestras conciencias podríamos encontrarnos con la armonía del universo.

Suelo auxiliarme del translúcido poema de A. Machado: “Entre vivir y soñar, está lo que más importa: ¡Despertar!

A continuación los invito a ver y sentir tres videos que animarán nuestro mensaje de hoy para reconocernos cómo estamos y cómo podemos despertar con esperanzas.




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Pedro Aranda Astudillo