Páginas

sábado, 31 de enero de 2026

Los valores se volaron?

 


¿Los valores se volaron?


Pedro Aranda Astudillo

Fundador de la Corporación Gen

Octubre 2025 – Enero 2026



Escuchamos: “ya no hay valores”, “se perdieron”, nostalgias por el respeto. ¡El visionario tango Siglo XX Cambalache!: “¡Da lo mismo ser un burro que un gran profesor!”, valga también para el siglo XXI. La mecanización de la vida robotiza las relaciones humanas. Los vértigos de la prisa, de las urgencias, no dan tempo para admirar. Las cajeras con la piocha de su nombre no la saludamos.

Nuestra corporalidad humana existe por su alma, por su conciencia, por su espíritu. El mundo vegetal por su savia interna. Darse ánimo es apelar a nuestro espíritu. La vida proviene de sus adentros.

Los mundos de los valores humanos nacen con actitudes, gestos embestidos de gracia; nos validamos como personas. Los valores son lenguaje universal, sintonizan con nuestro espíritu de comunicación, de crear vínculos. La gracia es tener a flor de labios “las gracias”, nos acogemos, nos “bien venimos”. Las personas agraciadas no tienen muros.

Los valores sustancian la comunidad humana; cuando reinan entre las personas, la sociedad se dignifica. Los valores se aprecian, vale decir, no tienen precio. La amabilidad no tiene precio y cuán valiosa es. La amabilidad atrae como el amor. Los valores adquieren diversos colores como el sol en los vitrales; sus diversidades son fundantes para nuestra convivencia humana.

Priorizamos el valor del Bien Común. El bien, por sí mismo, es valioso como el agua. ¿Por qué decimos que los valores ya no se valoran aquí ni allá? Valga sólo este botón de muestra:

Todos consideramos la educación como un bien común esencial. Las propuestas presidenciales por un cambio de fondo para abordar la grave crisis educacional no han sido pronunciadas. Se repite: la economía está estancada, la educación por años mucho más… ¿Recuerda la revolución de los pingüinos en 2006?

Sugerimos al próximo gobierno, en su primer día, convocar a todos los premios nacionales en educación para que elaboren una renovación sustancial de la educación, con todos los oídos puestos en el profesorado.

La vida es el valor por antonomasia, como la dignidad humana, la fraternidad humana establecida en el primer artículo de los derechos humanos. Sabemos hacer, pero no sabemos ser, aprender a ser. Un proverbio africano ilustra los desvaríos de la vida:

“El niño que no sea abrazado por su tribu, cuando sea adulto quemará su aldea para sentir su calor”.

La existencia de la flor de loto que nace en aguas cenegadas nos da la esperanza de que es posible que, del caos mundial presente, surja la visión de los valores humanos esenciales y puedan resurgir.

El Primer Ministro de Canadá, Mark Carney (recordar que el presidente Trump propuso anexar Canadá, también a Groenlandia). El Sr. Mark hizo un discurso en Davos 2026 que al término fue ovacionado de pie por toda la audiencia, representantes de todos los países. Acogemos algunas de sus sentencias iluminadoras:

Su honestidad para abordar “la ruptura del orden mundial”.

“Dejar de vivir en la mentira”.

“Estamos en plena ruptura y subordinaciones ante los líderes imperiales”.

“Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo”.

“Las complementariedades benefician a todos”.

“Ya no dependemos únicamente de la fuerza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fuerza”.

“Invertir colectivamente en la resiliencia que construye cada uno su propia fortaleza”.

El siguiente párrafo lo consideramos nuclear:

“Nuestra estrategia se basa en lo que Alexander Stubb ha denominado ‘realismo basado en valores’; nuestro objetivo es combinar principios y pragmatismo”.

Con Mark Carney ya no podríamos decir que los valores se volaron. Me recuerda a nuestro desierto florido.

No hay comentarios: